31.8.06

El Soberbio y la selva circundante.

El Soberbio fue fundado el 23 de mayo de 1946 y poblado por inmigrantes alemanes, lusitanos e italianos, que originalmente habían llegado a Brasil luego de la Segunda Guerra Mundial. Es un poblado relativamente pequeño ubicado sobre el río Uruguay en un paisaje descripto como majestuoso, conformado por tres cadenas de sierras transversales y tres cuencas de arroyos: el Pepirí Miní, el Paraíso y el Soberbio y Chafariz.Acomodamos todas las mochilas en una pequeña habitación de la terminal de ómnibus que oficiaba de guarda equipajes y desde allí nos dirigimos a la Oficina Municipal de Turismo y a una agencia de viajes que habíamos divisado desde el colectivo. El objetivo principal era recabar información referida a la infraestructura de los sitios habilitados para acampar en la zona. También necesitábamos saber con certeza los horarios y el costo de las excursiones al Gran Salto del Moconá, nuestro objetivo principal (El Gran Salto del Moconá está ubicado 70 kilómetros al norte de El Soberbio, por un camino de tierra y piedras con profundas y marcadas pendientes, sólo recomendable para vehículos tipo 4x4. También se puede visitar remontando el río Uruguay en lancha o cruzando desde El Soberbio a Porto Soberbo (Brasil), desde donde se transita un camino costero hasta la gran cascada. Estas tres alternativas eran conocidas por nosotros al momento de planificar el viaje). Durante el almuerzo estudiamos las opciones de camping y aparentemente la mejor resultaba ser la del Camping El Plata, ubicado a cuatro kilómetros del pueblo, en plena selva misionera. El folleto que informaba su ubicación mencionaba además que poseía todos los servicios indispensables para acampar. Así que contratamos los servicios de un lugareño, quien por cinco dólares accedió a llevarnos hasta ese lugar en una maltrecha camioneta de los años sesenta. Si bien en un primer momento habíamos pensado hacer ese camino a pié, sin dudas la mejor decisión fue la de alquilar el vehículo. A medida que la camioneta avanzaba por el terreno nos dimos cuenta de lo difícil que nos hubiese resultado caminar por allí, sobre todo por la alta temperatura reinante.El paisaje que se nos presentó al llegar al camping resultaba absolutamente espléndido. Un arroyo de aguas cristalinas atravesaba mansamente el denso bosque que se extendía por las laderas de las sierras.Nuestro teléfono celular no tenía señal de antena y en las instalaciones del camping tampoco había teléfono. Poco a poco nos fuimos dando cuenta de que muchas veces la información que brindan los folletos turísticos no se condice con la realidad. Si bien el lugar tenía acceso a la red eléctrica, carecía de agua potable. Una pequeña bomba suministraba agua del arroyo a los sanitarios y a las duchas. En última instancia eso no nos alarmaba demasiado ya que había varias vertientes que manaban agua cristalina y era posible abastecerse en esos lugares. Era cuestión de potabilizarla a nuestro modo, agregándole cloro o hirviéndola antes de consumirla. Lo que sí nos preocupaba era la carencia de una proveeduría de alimentos. Como suponíamos que allí había una, no nos habíamos aprovisionado de comestibles. Inmenso error por confiar en la información de las cartillas turísticas. Solamente teníamos leche en polvo, yerba, azúcar, un paquete de arroz y algunos condimentos concentrados. En la cantina del lugar solo expendían bebidas frías, galletitas, fideos y picadillo de carne enlatado.Aproximadamente a dos kilómetros de donde nos encontrábamos se ubicaba otro camping, llamado El Sendero. Al día siguiente, jueves, decidimos con Mabi caminar hasta allí para verificar sus instalaciones. La idea era trasladarnos si la infraestructura era mejor que la del que nos encontrábamos. Grande fue nuestra decepción al comprobar que la situación era la misma. Lo que nos costaba entender era la inexistencia de una proveeduría, al menos con los insumos básicos que la gente normalmente puede llegar a consumir cuando se instala en carpas. De más está decir que regresamos con las manos vacías, razón por la que nuestro almuerzo hubo de limitarse a un arroz con salsa roja.El camino que recorrimos entre los dos lugares subía y bajaba por entre las sierras. Fuimos observando el teléfono celular y nos percatamos de que en algunos puntos existía la posibilidad de establecer comunicación. Así que esa tarde volvimos y pudimos efectuar una serie de llamadas, entre ellas al operador turístico que habíamos consultado en El Soberbio. Quedamos de acuerdo en hacer el trayecto hasta el Gran Salto del Moconá en un vehículo 4x4 y por el lado brasileño. Al día siguiente, bien temprano, nos pasarían a buscar para emprender la excursión.Si bien estábamos disfrutando muchísimo del paisaje, no dejaba de preocuparnos el tema de los alimentos. Nuestros hijos no tenían mayores problemas por este aspecto, ya que están acostumbrados a amoldarse a circunstancias como esta. Pero convengamos que si bien todos contábamos con la experiencia acumulada en campamentos anteriores, sabíamos que esta situación no podría extenderse por demasiado tiempo.

3 Comments:

At 4:33 AM, Anonymous Anonymous said...

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At 12:43 AM, Anonymous Anonymous said...

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At 10:16 AM, Blogger antonela peretti said...

hola!! muy interesante tu travesia!! estamos pensando hacer algo parecido, pero necesito saber mas sobre costos, si tenes algun dato de precios de campings y pasajes entre pueblo y pueblo te lo agradeceria mucho. espero que me contestes pronto, Muchas gracias, te dejo mi mail; ganshanto@hotmail.com

 

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