31.8.06

Llegamos hasta el borde mismo del canal y la vista fue realmente espectacular. Parecía un capricho del río Uruguay: se derramaba sobre sí mismo. Y es que aguas arriba, antes de llegar a este sitio, el caudal se divide en dos brazos paralelos. Uno sigue el declive natural del terreno, mientras el otro corre por una formación rocosa que lo va dejando cada vez a mayor altura con respecto al primero. Finalmente, las aguas se juntan: el brazo superior se vuelca sobre el inferior en una enorme cascada de 5 a 15 metros de altura y casi dos kilómetros de extensión.Estos singulares saltos, que caen paralelos al río, producen sonidos diferentes que brotan entre la bruma, en la que revolotean muchísimas mariposas multicolores. Las aguas del Uruguay discurren con inusitada violencia por el canal, cuya profundidad oscila entre los 90 y 120 metros.

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