31.8.06

Luego de tomar mate, a las 14:30 hora local, emprendimos el regreso. Habíamos permanecido dos horas y media en el lugar. Para llegar hasta el claro donde estaba el vehículo volvimos por un sendero distinto, mucho más difícil que por el que habíamos bajado hasta el río. En determinado momento nos detuvimos a observar el enorme tamaño de las hormigas. Eran de color negro, medían casi tres centímetros y se mostraban muy amenazadoras cuando las tocábamos con una ramita. Inmediatamente pensamos en la enorme variedad de insectos que se esconderían en esa inmensa selva. Por otro lado nos llamaba la atención la total inexistencia de mosquitos, tábanos y jejenes. Recordábamos nuestro viaje a la Pampa de Achala, en Córdoba, y le comentábamos a Oscar que allí había tábanos durante el día y mosquitos al atardecer. Parecía paradójica su existencia a 2300 metros de altura. La lógica indicaba que el ecosistema en el que nos encontrábamos constituía el hábitat ideal para esas especies, y no aquel que se presentaba en las sierras pampeanas.Ya de regreso nos detuvimos a almorzar en Derrubadas. Nos sentimos muy a gusto en aquel restaurante, donde pudimos saborear una gran variedad de comidas típicas regionales. A las 15.45 tomamos el camino de regreso. Oscar apuró la marcha porque a las 17:00 hs salía la última balsa desde Porto Soberbo.Unos kilómetros más adelante de Esperança do Sul, donde la ruta ya está pavimentada, la presencia de unos nubarrones densos y oscuros preanunciaron la lluvia torrencial que luego se descargó sobre nosotros. Duró unos pocos minutos y luego brilló nuevamente el sol. Entonces pudimos apreciar cómo el agua de la lluvia se evaporaba por la acción de la elevada temperatura que tenía el asfalto de la ruta.A la entrada de Porto Soberbo nos detuvimos en un mirador desde el que se tiene una bellísima panorámica de la margen derecha del río Uruguay, que corresponde a la Argentina, y sobre la que se encuentra la localidad de El Soberbio. Rápidamente tomamos algunas fotografías y luego continuamos descendiendo hasta el puerto, al que llegamos apenas tres minutos antes de la partida de la balsa.Estábamos muy contentos porque habíamos superado con creces todas nuestras expectativas. Cumplimos en tiempo y forma el itinerario para alcanzar el objetivo deseado y ampliamos muchísimo los conocimientos geográficos e históricos de esa particular región brasileña tan emparentada con nuestro territorio.

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